
Al pasar los años uno se va volviendo más exigente con todo lo que se lleva a la boca. I mean it!! Claro, nunca faltan los weyes que tienen paladar de burro y todo les sabe igual. En lo particular algo me atormentaba amargamente antes de venir al gabacho y es que las cervezas nativas saben a té de calcetín. Coors y Miller están para llorar, la Bud en un momento de sed extrema me la tomo, pero sin muchas ganas. Por otro lado, la negra modelo se vende en casi todos lados (Sorry Bruno, such is life!), pero la venden como si fuera champagne, así de cara. La victoria... créanle a los comerciales, no hay por ningún lado!!!! y la corona, la tecate y la XX laguer las encuentran por todos lados también, pero además de ser caras saben diferente. La sorpresa fue grande y grata al probar una cerveza llamada "SHINER BOCK". De entrada la botella tiene un pinche chivo, borrego o carnero, como se llame la bestia que tiene estampada... eso como que tiene sus pros y sus contras, a lo mejor me pongo bien animal con esa cosa!!!... Segundo, el pinche color amarillo de la etiqueta me recuerda más a como sale la cerveza que a como debe de entrar. El punto es que si uno no experimenta no conoce. Debo decir que es lo más cercano a una cerveza decente que he probado por acá, lo más sorprendente es que está hecha en Texas.
Shiner, you got a new fan!!!
3 comentarios:
Viva Shiner!!!
Ay amor somos rete bebedores...
Tu chaparra
Ni duda cabe hermosa!!!!!
Lo que si es que mejor le voy bajando o la dieta no va a servir de nada!!...jejeje!!
Je je je, así es la vida mi estimado. Busca una cerveza que tiene un perro en la etiqueta, algo Ale (obvio no Ginger), el perro es como un labrador café, el punto es que esa cerveza se ganó el premio de catadores del New York Times así que vale la pena.
Salud! y Saludos!
Publicar un comentario